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Lire pour le plaisir

Entretanto apuro a frescos sorbos una cerveza, mi mirada, inquieta, pasea por la plaza (la más bonita de París, no sé si ya os lo he dicho), una joven pintora levanta la vista para mirar algo que queda a mi derecha, enseguida la vuelve a bajar y traza 3 ó 4 pinceladas rápidas en el bloc que sujeta con su mano diestra, enfrente 6 jóvenes pegan la hebra, hace rato que están allí, los he visto llamar al camarero varias veces, están tan bien servidos de cerveza como yo mismo, en el centro de la plaza 3 ó 4 personas masajean a otras 3 ó 4 que se han sentado en unas sillitas plegables, por la esquina desaparece un tío que lleva en la nuca una máscara de V, ya sabéis, el de Vendetta, los gorriones se posan en las mesas y picotean las migajas que encuentran, un par de coches dan vueltas a la plaza, me quedo embelesado mirando el cartel de “Au Nègre Joyeux”, el agua de la fuente reverbera en el centro de la plaza y su fluir genera un murmullo que me llega tenue y continuo, uno que aparca la moto me tapa parte de la fuente, el trasiego de gente es casi tan regular como el fluir de la fuente, una pareja empieza a deleitarnos con una vieja y bonita canción francesa, ella canta, él toca el acordeón, un vagabundo dormita en el lado de Mouffetard, 10 Bieres Pression se lee en el toldo, recogido, del Café Des Arts, pasa un 2 caballos de los de la ruta turística, una rubia habla por teléfono mientras se pasea en idas y venidas de no más de un par de metros, los camareros, impecables, del Delmas con sus largos delantales blancos se pasean bastante más que la rubia, sin dejar nunca su bandeja, un poco de reggae tampoco va mal… 6 chavales con rastas y 1 rapao con pinta de oriental se arrancan por Bob Marley y los Wailers, guitarra eléctrica, bajo, maracas, guitarra acústica, palmas (las de las manos), sombrero (el que se pasa al acabar, o aun antes de hacerlo) y el calvo que le pega al Djembé animan la plaza durante un buen rato, el de la moto se pira con un buen petardeo, todo esto, y lo que se me haya escapado, que a buen seguro ha sido mucho, sucede en apenas media hora, he pedido otra cerveza…, pero allí, apoyado en la barandilla que ¿protege? la fuente, hay un inglés que lee una novela basada en hechos ocurridos en España y escrita por un americano al que, a título póstumo, le publicaron unas memorias: París era una fiesta, el chaval lleva leyendo, For Whom the Bell Tolls, desde antes de llegar yo y tiene pinta de que va a seguir leyendo aunque doblen las campanas por él, por mí, o por quién sea. Leer por placer.

Lire pour le plaisir

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3 comentarios el “Lire pour le plaisir

  1. Describiendo el lugar, por momentos me he imaginado la pluma de Umberto Eco en El nombre de la risa o a Pérez-Reverte en Hombres buenos. Me ha gustado mucho. También es verdad que la Plave de la Contrescarpe da para eso y mucho más. También es mi lugar preferido de París. Un saludo.
    AParísconElena.

    • Juan Manuel, muchísimas gracias por tus apreciaciones. Tengo el blog abandonado y, lo que es peor, tengo abandonadas las lecturas de los que seguía, incluido el tuyo y mira que me gusta y me lleva tantas veces de vuelta a París. A ver si empiezo a ponerme al día. Un abrazo amigo.

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